Catarroja ha sido uno de los municipios más afectados por las inundaciones tras el paso de la DANA, a causa del desbordamiento del Barranco del Poyo. El agua irrumpió en las calles con fuerza de un momento a otro, dejando sin capacidad de reacción a muchos vecinos y vecinas, que vieron cómo la corriente se llevaba sus coches y arrasaba sus negocios.

Mario Martínez (dueño de la peluquería y Academia de Peluquería HMG, ubicada en Catarroja) junto a Judit (su equipo) y otro cliente, se encontraban trabajandon en el local cuando comenzaron a anegarse las calles. Eran las 19.30 horas. La presión del agua era tan fuerte que reventó los cristales del establecimiento. Los tres se quedaron atrapados en el interior, ya que la corriente les impedía escapar. Por la calle, completamente inundada, los vehículos bajaban en riada.

Entre ellos, un todoterreno que la fuerza del agua empotró contra la puerta de la peluquería, que se terminó de fracturar, permitiendo a los tres poder escapar del local. Este fue uno de los momentos más tensos, ya que en el momento del choque Mario se encontraba hablando por teléfono con sus familiares, que escucharon un fuerte estruendo y perdieron la conexión con él durante más de media hora. No sabían nada de él. Por suerte, ellos tres, y el hombre que conducía el coche, consiguieron subirse al capó del vehículo.

Trepamos hasta el primer piso

En ese momento, Mario —de complexión alta, mide casi dos metros— los aupó uno a uno hasta la terraza del primer piso del edificio que está encima del establecimiento, y que pertenece a un cliente y conocido. Los cuatro pudieron que trepar desde el coche por la fachada hasta llegar al balcón. Estuvieron allí durante varias horas de la madrugada, pero el agua continuó subiendo, alcanzando también la vivienda, teniendo que desplazarse todos al segundo piso.

A las 7 de la mañana, finalmente pudieron bajar a la calle y Mario comprombó que la peluquería estaba completamente devastada. «27 años trabajando para esto», lamenta el propietario. Las pérdidas han sido materiales, ya que han podido recuperar todo el dinero en efectivo. Los sillones, los tintes, y otros materiales, han aparecido en un taller mecánico que se encuentra a 30 metros. El fango ha engullido todo el establecimiento. A su coche también se lo llevó la corriente. Esta mañana, además, mientras trataban de recomponer el local han visto cómo otros negocios de la zona habían sido saqueados.